Inmigración, capitalismo, proteccionismo e identidad (III. La Reacción)

III. La Reacción

Cuando se vio que la mundialización tenía mucho de virtual y poco de real, que tan sólo los países que no se plegaban al FMI, como Malasia la primera, escapaban a la crisis (y los otros, seguidores del FMI, no), que de la URSS nacían muchísimos Estados-Nación nuevos, que se hacían guerras para al final parir micro-Estados-Nación muy celosos de su nueva soberanía, que a su vez, el nacionalismo volvía pujante a Nueva Zelanda, y que llegaban Lula, Chávez, Kirtchner, que los propios norteamericanos caían en el unilateralismo, entonces la ruleta volvió a girar con, como consecuencia, una reivindicación mayor del nacionalismo y de la protección de la identidad. La cuestión es hoy si se trata de un mero movimiento de autodefensa frente el caos de la mundialización, con su retahíla de paro y desigualdades crecientes y de flujos inmigratorios descontrolados, y frente al fracaso de la ideología de esta última, o, al contrario, que estamos viendo aparecer un nuevo ciclo político, esta vez bajo el retorno en fuerza del Estado-Nación y del valor identidad, como lo demostraría la letanía de renacionalizaciones: quiebra de la CEI post-soviética e independencia creciente de muchos de sus Estados miembros frente a Moscú, negativa del eje Franco-Alemán a apoyar, en detrimento de sus intereses nacionales, a los USA en Irak, la propia reacción iraki ante la ocupación, el no franco-neerlandés a la Constitución Europea, las últimas elecciones de Irán…., protestas crecientes de los nacionales frente al alud considerado insoportable de trabajadores foráneos.

Y lo cierto es que hasta los propios acontecimientos últimos en Francia apuntan en la misma dirección: los que queman coches quieren ser franceses, íntegramente, tener una identidad clara…. Y quien prospera es frente a la inmigración el Frente Nacional de Le Pen y frente a la desnacionalización del capital el “Patriotismo económico” de Villepin…. Hasta en la izquierda, explica Dominique Reynie[23] (con preocupación excesiva a nuestra opinión) se percibe, en “la izquierda del No […] una mezcla de antiliberalismo muy firme, de exaltación del Estado y de un discurso nacionalista”. Reprocha este analista al PS francés “el haber resbalado hacia la derecha en el plano económico y social al tiempo que se le acusa de una excesiva tolerancia hacia la delincuencia”. ¿Una izquierda “socialista nacional” (según la terminología utilizada en la primera mitad del siglo XX por León Blum)? Puede tratarse, efectivamente de una maniobra táctica. Sumar al voto “no” a la constitución “una mística del Estado permite abrazar la crítica procedente de la extrema izquierda, esperando así hacerse con los asalariados de la función pública, de los que una amplía fracción vota por la extrema izquierda, así como los asalariados del sector privado, de lo que una amplia parte ha apoyado a Le Pen”. Pero lo cierto es que Reynié tiene más razón cuando afirma que para dicha izquierda “las conquistas sociales se han tornado conquistas nacionales, no tanto amenazadas por el envejecimiento demográfico o los déficit financieros como por las directrices europeas”. Lo cierto es que a dicha evolución corresponde un equivalente en lo defendido por O. Lafontaine en las últimas elecciones alemanas…[24]. Sólo que este último, ahora situado a la izquierda de los socialistas, añadió la cuestión del descontrol inmigratorio.

Ciertamente, se intenta reaccionar ante el vacío creado por la defunción de la ideología mundializadora, y para poner remedios a sus desaguisados. A corto plazo, casi de inmediato están las medidas destinadas a relanzar el crecimiento económico, tanto más urgentes cuanto que si no se aplican pronto, estallidos como el francés se van a producir en cascada. Sin duda, poner en vereda el Banco Central Europeo, obligándole a tomar como objetivo el crecimiento económico a través de la creación de empleo. Segundo: lanzar de una vez un “Tratado Social para la CE”. Nos habían impuesto déficit inferior al 3% y deuda inferior al 60%: hay que exigir, a cambio unas tasas de paro y de pobreza inferiores al 5%, unas tasas de malas viviendas y de analfabetismo del 3%[25].

¿Cómo mantener esos objetivos sin disparar la inflación y sin rebasar los famosos ya mencionados déficits y endeudamiento, y, al tiempo alcanzar el índice de paro de un máximo de 5%? Pues atacándonos a la cuestión de la inmigración, reduciendo el gasto al respecto. Primero, cerrado las compuertas y suprimiendo la reagrupación familiar para aquellos cabezas de familia que hayan incurrido en delitos o que practiquen la poligamia[26] y endureciendo las condiciones para la concesión de nacionalidad por matrimonio (por ejemplo, exigiendo cuatro años al menos de vida en común y el conocimiento tanto de la lengua española como de las características de la sociedad española). Así se disminuirán los gastos sociales en materia de educación y sanidad (sobre todo en materia de inter-consultas), así como en materia de trasferencias de divisas (por envío de remesas de inmigrantes, sean de su ahorro sea de sus jubilaciones). Aquellos preocupados por nuestra natalidad, veían como, pronto, la endógena aumentaría en función de las pertinentes ayudas, y de la creación y estabilidad de empleos. Segundo: regular la inmigración limitándola, según las necesidades aunque también en base a nuestra capacidad comunitaria de absorción correcta (integración exitosa incluida), y también en base a dos objetivos estratégicos: África del Norte y la Europa del Este y Central que son nuestros patios traseros, y, como tal, deben ser privilegiados[27]. En la misma óptica, devolución a sus países de origen de todos los ilegales, así como de los legalizados implicados en hechos delictivos. Y si los ahorros en gastos sociales no se comprimen suficientemente, se establecería que las empresas que contraten a trabajadores inmigrantes no comunitarios participen de sus gastos de viaje y asuman la totalidad o parte de sus gastos sanitarios y de vivienda. Para tirar del consumo (forma esencial de reactivación económica), acercase al pleno empleo, y poder financiar el Tratado Social antes citado, la CE emitirá una moneda especial de consumo en función del grado de utilización del aparato productivo, sin rebasar su capacidad máxima de manera a no disparar la inflación[28].

En cuanto al consabido argumento según el cual los inmigrantes vienen a desempeñar los oficios que ya los europeos no aceptan desempeñar, se trata parcialmente de una falacia: en unas sociedades en la que el status social ya no viene determinado por la función que uno desempeña sino por la remuneración percibida por la misma (“el tanto tienes tanto vales”), una cantidad considerable de empleo volvería a ser desempeñada por los europeos, siempre y cuando fueran correctamente remunerados. Es lo cierto que a quien beneficia la inmigración es al capital, mediano y grande. Y que inmigración más deslocalizaciones equivale hacer competir al trabajador europeo no ya con un cinturón nacional o continental de parados, sino con uno mundial, para gran satisfacción del patronato y desgracia de las clases trabajadores. Es por ello por lo que nunca se ha visto a una patronal quejarse de las deslocalizaciones pero tampoco de la inmigración masiva, y menos aún de la ilegal…

[23] En “Le vertige social-nationaliste”, Paris 2005.

[24] Afirma Raphaëlle Bacqué (en “Voyage dans la gauche du non”, Le Monde, 12-11-05) que condenar el que la “izquierda del No” recoja argumentos de este tipo debería llevarnos a “preguntarnos ¿porque dichos argumentos han hallado tanto eco en los franceses? ¿Y porque, frente a éste desafío nacido en su propio seno, se halla <<la izquierda del Si>> tan sin replicas?”.

[25] Ver, de Vincent Peillon y P. Larrouturou: “ Europe: vite un traité social ”, en Marianne 11-11-05.

[26] Atención a la cuestión de la poligamia practicada generalmente por los inmigrantes que vienen de más abajo del Sahara y cuyas familias, en ¡un 90%! son polígamas. Esta claro que dicha práctica, por cuanto multiplica, amén de los gastos derivados de reagrupaciones digamos “múltiples”, la cifra de menores sin atención paterna. Como ha explicado Pierre Cardo, diputado UPM-Gaullista, “los jóvenes delincuentes más duros con frecuencia proceden de familias polígamas [que] en Francia son 30.000, que a diez hijos por familia representan 300.000 jóvenes”. En 1995, el Institut National d´Etudes Demographiques francés precisaba que “dicha práctica [de la poligamia] sólo existía en Francia en las mujeres de étnica africana negra”. Ver “La polygamie et le regroupement familial au centre de la polemique, Le Monde del 18-11-05. A su vez para el Presidente del Grupo UMP de la Asamblea Nacional francesa: “si se desea integrar, hay que ralentizar significativamente los flujos migratorios [siendo] dos las causas de la llegada masiva de nuevos inmigrantes: la reagrupación familiar y la poligamia” (Op. cit). Para Sarkozy, Ministro francés del Interior “el reagrupamiento familiar constituye una nueva vía de inmigración”. La poligamia para Marianne (25-11-05): “plantea un problema enorme para los hijos las familias polígamas generan una violencia en sus hijos dado que ellos mismos son víctimas de violencia: pagan el precio del celo entre las esposas que con frecuencia ajustan cuentas a través de ellos. Esos chicos todo el mundo lo constata tienen más problemas escolares y caen más fácilmente en la delincuencia”.

[27] Como señala el analista Philippe Bernard (en “Banlieues: la provocation coloniale”, Le Monde, 19-11-05) “el incendio generalizado de los suburbios corresponde…. a los inicios de una especie de relevo migratorio: los hijos de la inmigración subsahariana de los años 80 y 90 entran masivamente en la escena incandescente de los barrios populares, justo además en el momento en el que los hijos de los maghrebíes, en parte integrados en la clase media, se ven a sí mismos como las víctimas de dichas violencias y suscriben el discurso sobre el restablecimiento del orden”. Recalcar también las declaraciones apaciguadoras de autoridades religiosas musulmanas magrebíes y que a “diferencia de los jóvenes de origen magrebi, muchos jóvenes negros de origen africano se hallan mucho menos integrados cultural y políticamente” (Marianne, 25-11-05).

Jorge Verstrynge – Ciudadano.eu

3 comentarios

  1. ¿Qué ha pasado con el foro eurosocialistas?

    Por cierto muy buen trabajo con el blog.

  2. Hemos tenido problemas tanto con el hosting del foro como con el servicio que nos proveía el diseño del mismo. Por tal motivo mantenemos cerrado el foro, a la espera de ver qué soluciones podemos tomar, así como plantearnos la propia necesidad de tener un foro. En cuanto tomemos una decisión lo anunciaremos en el propio blog.

    Gracias por el interés y el apoyo.

  3. Walking in the peernsce of giants here. Cool thinking all around!

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